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lunes, 22 de octubre de 2012

De profesiones a la factura de la luz



He querido saber, cómo va el mercado laboral español en estos tiempos de crisis y cómo podré aplicarlo a mi futuro como traductora. Pienso que de lo que se trata es de prepararme o encaminarme hacia lo que más se demanda en el país y tengo curiosidad por saber qué es lo que traduciré cuando termine la carrera.

Pues bien, encontré un artículo en el  Expansión del 30 de junio de 2010, en el que se contesta a la siguiente pregunta: ¿Cuáles son las profesiones en las que más se cobra? y, ¡me quedé de piedra! ¡La actividad económica que más ingresos generó a sus trabajadores fue el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado! ¡UY! ¡Debí estudiar para electricista! ¡Apaga la luz y vámonos!




El 20% de la energía que se consume en España se gasta en nuestros hogares. Las casas aisladas consumen el doble que los pisos y el gasto medio por habitante es de 990 euros al año. La calefacción es lo que más consume y los aparatos en stand-by superan el 2% del total.





En España hay 17 millones de viviendas habitadas. Son nuestras casas y gastan energía, mucha energía. ¿Cuánta? El IDAE (instituto público que depende del Ministerio de Industria) ha publicado el estudio más completo sobre el tema hasta la fecha. Con 9.000 entrevistas y 600 mediciones reales, sirve para responder a muchas preguntas y arrojar luz sobre nuestro consumo energético:
Nuestras casas consumen la quinta parte de toda la energía que se consume en España (y la cuarta parte de la electricidad).
23 bombillas en cada casa y 990 euros de gastos al año




Una cosa lleva a la otra. Es cierto que ahora que lo pienso, soy bastante descuidada con la luz que gasto. Soy negligente en el uso de los electrodomésticos: la tostadora; el calentador de agua; la radio que sigue hablando aunque no la estoy escuchando; la TV que está encendida porque un miembro de la familia, hacía un rato, la estaba viendo, pero, como-lo-llamaron-al-teléfono-abandonó-su-asiento-y-se-encerró-en su-habitación, abandonando la tele a su suerte; la luz del baño que alguien se olvidó de apagar después de cepillarse los dientes (u otras cosas); la lavadora que pones en marcha por la noche para que lave mientras duermes (porque ya no sabes cómo robarle horas al día);  y así sucesivamente, o sea, etc., etc., etc.

Ahora entiendo a mi abuela Maye, que en paz descanse, cuando me llamaba la atención,  enfadada toda ella, porque había dejado una luz encendida.  Me decía, que  ella no tenía ningún “amante” (querío para los canarios) en la compañía eléctrica que le pagara las facturas. Vivir sin luz es algo impensable en los tiempos que corren, pero pagarla a precio de oro es una insensatez.



Cambio pues mi entrada, y pospongo la que tenía pensada escribir, porque creo que esto es un tema muy serio que nos atañe a todos, a mí la primera. Aquí van algunos consejillos que espero puedan aprovechar para reducir la factura de la luz, que crece y crece cada vez más porque gente como yo la abonamos inconscientemente cada día. Por la que me toca, digo que ¡basta! – lo siento chicos que trabajáis en la compañía de la luz, pero la crisis también se comparte -; pondré cartelitos de colores por toda la casa para que mi familia se entere de lo que debe y no debe hacer respecto al ahorro eléctrico. ¡Mucha suerte a los demás! ¡Vamos Pepe-Luis, apaga las velas que es hora de descansar!


La luz:

Aprovecha la luz del sol siempre que puedas, es gratis y de mejor calidad.
Apaga las luces de habitaciones que no estés utilizando.
Mantén las lámparas limpias, la suciedad restará luz.
Cambia las bombillas convencionales por otras de bajo consumo, duran 8 veces más y gastan 10 veces menos.
Utiliza tubos fluorescentes en sitios donde necesitas la luz más horas.
Coloca la mesa de estudio o de trabajo para poder aprovecharte del sol más tiempo.
Ojo con los ordenadores y la televisión, si los pones enfrente de una ventana, terminarás cerrando las persianas para poder usarlos.
Los colores claros en las paredes y techos aprovechan mejor la luz emitida y reducen el alumbrado artificial.
Frigorífico y Congelador:
El frigorífico es el electrodoméstico que más consume energía y al mismo tiempo depara la contingencia de ahorrar mucho. Se destina casi 19% de la energía gastada en viviendas españoles a la refrigeración y congelación de los alimentos.
Cuanto más grande es el frigorífico, más energía gasta. A la hora de comprar uno, es mejor elegir el tamaño que vamos a utilizar.
Colócalo en un lugar fresco alejado de las fuentes de calor: radiación solar, horno...
Descongélalo antes de que la capa de hielo del congelador llegue a los 3 mm. Ahorrarás hasta un 30%.
Comprueba que las gomas están en buenas condiciones y hacen un buen cierre, evitarás pérdidas de frío.
Nunca metas alimentos calientes, deja que se enfríen fuera. Así el frigorífico no perderá frío.
Cuando saques un alimento de congelador para comer al día siguiente, deja que se descongele en el refrigerador, ganarás frío de forma gratuita.
Abre la puerta sólo cuando sea necesario, así no se perderá frío.
Llénalo solo 3/4 de su capacidad, así se consigue la mayor eficiencia.
Horno eléctrico y cocina:
No abras el horno innecesariamente, perderá un 20% del calor acumulado.
Aprovecha al máximo la capacidad del horno, si es posible, cocina varios alimentos a la vez.
Apaga el horno un poco antes de terminar de cocinar, el calor que queda terminará de cocinar.
Los hornos y cocinas de gas ahorran hasta un 80% de energía ya que calientan los alimentos al instante.
La llama o la placa tiene que ser menor que la base de la cacerola, así no se perderá energía.
Es bueno tapar los calderos y mantener la llama baja, esto ahorra más que mantener la llama alta con los calderos destapados. Si tienes olla rápida utilízala, ahorra mucho.
Las cocinas de inducción, que generan la energía por campos magnéticos, calientan los alimentos más rápido y usan la energía de una forma más eficiente.
Lavavajillas:
Cuanto más grande es, más energía gasta.
Utilízalo sólo cuando esté lleno.
Utiliza programas económicos y a bajas temperaturas. El 90% de la energía que utiliza este electrodoméstico se destina a calentar el agua.
Si hay que aclarar la vajilla antes de meterla en el lavaplatos hazlo con agua fría.
Plancha:
Su consumo es muy alto (una hora de plancha equivale a 20 horas de televisión o a 7 de ordenador). Intenta planchar grandes cantidades de ropa y no la dejes encendida si no la estás utilizando, o, no planches... à cita a Adolfo Domínguez y di: viva la arruga J

Televisión, DVD y equipo de música:
El modo “en espera” con el piloto encendido consume energía sin que te des cuenta. Puedes conectar todos estos aparatos a un ladrón con interruptor. Así, bastará con pulsar este botón para apagarlos todos a la vez.

Equipos informáticos:
Los equipos “Energy Star” consumen menos, ya que entran automáticamente en estado de reposo.
Lo que más consume es la pantalla, puedes apagarla en ausencias cortas, así no hará falta reiniciar el equipo.
El salvapantallas que menos consume es el de color negro.
Deja los equipos informáticos apagados durante ausencias superiores a 30 minutos.
Lavadora y Secadora:
Intenta que siempre esté llena, si no lo está, pon el programa de media carga si la lavadora lo tiene.
Lava siempre con agua fría.
Aprovecha el calor del sol para secar la ropa.
Centrifugando se gasta menos energía para secar la ropa que con una secadora.
Limpia regularmente el filtro de la lavadora, funcionará mejor y ahorrará energía.
Aprovecha el calor del sol para secar la ropa.
La lavadora necesita menos energía para lavar con un detergente líquido que con un sólido.




http://www.ecologistasenaccion.org/article5353.html

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