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viernes, 26 de octubre de 2012

¡Qué extraño el destino de las PALABRAS!...



...se empeñan en nombrar todas las cosas pero casi siempre terminan encerradas en diccionarios nombrándose a sí mismas.

Los traductores son los profesionales que más utilizan los diccionarios. Es una herramienta de trabajo de gran importancia. Antiguamente, las traducciones se hacían palabra por palabra del texto original, sin embargo hoy en día se es consciente de lo importante que es la situación comunicativa, por lo que se traduce bajo el enfoque pragmático. No se puede traducir un texto que no se entiende. Es por eso que los diccionarios constituyen un ejercicio habitual en la profesión del traductor. 

El diccionario es un libro lleno de palabras. Todas ellas figuran ordenadas alfabéticamente. Podemos encontrar diccionarios de una lengua, ciencia o materia determinada y normalmente se explican sus significados y vienen enriquecidos con otras informaciones.

Conocemos diccionarios diacrónicos – que se ocupan del desarrollo del léxico de una determinada lengua a lo largo del tiempo – a los que pertenecen los históricos,  que son un estudio de las diferentes fases evolutivas que se producen en el significado, la forma y el uso de la palabra, y, los etimológicos, que explican el origen de las palabras y sus modificaciones fonéticas y semánticas a lo largo del tiempo.

Pertenecen a los diccionarios sincrónicos – que son aquellos que recogen el léxico de uso de una lengua correspondiente a un período de tiempo concreto – los diccionarios de la lengua, que son aquellos que explican brevemente el significado de las palabras de una lengua y proporcionan principales datos gramaticales como el género, plural, etc.; diccionarios de sinónimos y antónimos, que proporcionan listas de palabras de significado similar o parecido y de significado opuesto, para facilitar la elección de palabras al redactar textos; diccionarios de autoridades, que contiene citas de autores literarios consagrados, que con su autoridad avalan el sentido y el uso del término que se ilustra; diccionarios de dudas, que son obras de consultas, de carácter generalmente normativo, que expone las respuestas a las dudas lingüísticas más habituales como las ortográficas, léxicas y gramaticales que plantea el uso de la lengua; diccionarios de rimas, que ordena alfabéticamente las palabras según las últimas letras de cada palabra. Se usan para buscar palabras que rimen con otras en la redacción de poesías y versos; diccionarios de idiomas, que son diccionarios que establecen las equivalencias entre palabras pertenecientes a dos o más lenguas; y, diccionarios técnicos o científicos, con son compilaciones alfabetizadas de los términos empleados en una determinada disciplina científica o actividad profesional.

Aquí tenéis un enlace para ver una recopilación de diccionarios de español, bilingües, técnicos y regionales.

Otros enlaces sobre diccionarios, glosarios, enciclopedias y textos electrónicos por José Antonio Millán.


La primera recopilación de palabras de la historia se atribuye al rey asirio Asurbanipal en el siglo VII a.C. Aquí podéis leer sobre su vida. Este rey asirio mandó inscribir en unas tablillas de arcilla los vocablos más utilizados en Mesopotamia y fundó la gran “biblioteca” de Nínive que contenía más de 22.000 tablillas de arcilla con textos sobre historia, filosofía, medicina, astronomía, poesía y comercio.


En Grecia, la primera compilación de este tipo se denominó Lexicón y fue obra del filósofo Apolonio en el siglo III a.C., que utilizó las palabras que Homero empleó en La Iliada y en La Odisea.


Alonso Fernández de Palencia fue el que publicó el Universal vocabulario en latín y romance en 1490 en España.
Antonio de Nebrija compuso el Dictionarium latinum-hispanum et hispanum-latinum en 1495, primer diccionario bilingüe castellano-latino.
Alonso Sánchez de la Ballesta es el autor de Diccionario de vocablos castellanos en 1587 sobre refranes castellanos y su equivalencia latina.
El Tesoro de la lengua castellana o española de 1611 de Sebastián de Covarrubias fue la obra más importante de la lexicografía española y recogía tanto los términos clásicos como las palabras actuales.

En el siglo XVIII, la RAE publicó en cinco volúmenes su Diccionario de Autoridades, que incluía todas las palabras de uso común así como algunos términos científicos. A partir de entonces constituyen la principal obra de referencia lexicográfica en España.





ODA AL DICCIONARIO
Pablo Neruda

(…)

Diccionario, no eres
tumba, sepulcro, féretro,
túmulo, mausoleo,
sino preservación,
fuego escondido,
plantación de rubíes,
perpetuidad viviente
de la esencia,
granero de idioma.
Y es hermoso
recoger en tus filas
la palabra
de estirpe,
la severa
y olvidada
sentencia,
hija de España,
endurecida
como reja de arado,
fija en su límite
de anticuada herramienta,
preservada
con su hermosura exacta
y su dureza de medalla.
O la otra
palabra
que allí vimos  perdida
entre renglones
y que de pronto
se hizo sabrosa y lisa en nuestra
boca
como una almendra
o tierna como un higo.

(…)


Y para terminar, os dejo el enlace del blog de Pablo Muñoz Sánchez y su entrada sobre diccionarios monolingües.

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