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viernes, 12 de abril de 2013

Seguridad del paciente: traducción e interpretación


Esta semana tuve el gran placer de acudir a un curso de formación para el personal sanitario, organizado por nuestro hospital. En un principio pensé que iba a ser un curso como muchos otros - un "tostón" como decimos por estos lares -  y sentía que iba a perder el tiempo, pero, resultó que no, fueron unas horas gratas e instructivas. Aquí van mis reflexiones sobre lo visto y oído:

El curso de Seguridad del Paciente tuvo como ponente al Dr. Francisco Javier Mérida De la Torre, Doctor en Medicina y Cirugía y Doctor en Psicología. Médico Especialista en Bioquímica Clínica. Experto Universitario en Epidemiología e Investigación Clínica y en Sistemas de Gestión de Calidad de Sistemas Sanitarios. Jefe de Servicio de Laboratorio Clínica del Área de Gestión Sanitaria de la Serranía de Málaga. Profesor de Bioquímica-Nutrición del Centro Universitario de Enfermería de Ronda, Universidad de Málaga. Colaborador docente de la Universidad Internacional de Andalucía. Académico Correspondiente de las Reales Academias de Medicina y Cirugía de Cádiz y Sevilla.

¡Y respiramos hondo! Y ustedes dirán, ¿qué tiene que ver esto con el mundo de la traducción? Pues aún nada, pero puede tenerla en un futuro, ¿verdad? ¡Espera! Tiene mucho que ver con la interpretación..., pero vayamos por partes:
Me encanta estar informada e instruida sobre el trabajo que hago y las repercusiones que tiene sobre los que me rodean y sobre mí misma. Todos sabemos que, dependiendo de nuestros conocimientos y nuestra actitud, el paciente que viene a quirófano puede tener más o menos confianza en los que le rodean mientras pasa por una cirugía.

¿Qué influye en nuestra actitud? Sobre todo la seguridad que pueda darnos nuestro  puesto de trabajo, la confianza que tenemos y con la que podemos contar por parte de nuestros compañeros de fatigas y nuestros supervisores, el buen hacer de nuestros médicos y la profesionalidad de todo el equipo humano y sanitario en pos de la seguridad del paciente. Nuestros conocimientos, nuestras experiencias, nuestra cultura, todo es importante para tener éxito en nuestra labor de servicio al prójimo. Pasar por un quirófano no es moco de pavo y la mayoría de las personas que nos “visitan”, lo hacen por necesidad. Si se les recibe en un ambiente de desinterés y estrés no podrán confiar en nosotros, se pondrán más nerviosos, tendrán mucho más temor frente a la intervención quirúrgica y, por lo tanto, terminaremos influyendo negativamente en ellos, lo que lleva o puede llevar hacia un proceso negativo de la intervención y posterior recuperación.

¿Qué pretendemos decir con todo ello? Que lo importante es la comunicación y que, en este punto, sí que tiene algo que ver con la traducción y la interpretación. Continuamente nos comunicamos con las personas que nos rodean de una manera o de otra. Lo hacemos de forma automática.  A veces estamos con ellas durante unas horas y luego, probablemente, y sigo hablando del personal sanitario, no volvemos a verlas. Traducimos a la vista los documentos que cada uno de nuestros pacientes aporta (no comentaré la caligrafía de los facultativos, solo os diré que probablemente nunca hubieran visto los cuadernillos de Rubio). Por otro lado, interpretamos las alegrías, las penas y los miedos de nuestros pacientes, los hacemos nuestros e intentamos facilitarles el paso por el quirófano. Traducimos, interpretamos e intuimos gestos, interpretamos apretones de manos, sonrisas y muchas veces también lágrimas. Allanamos el camino entre el emisor y el receptor. Intercedemos por unos y otros. Si no hubiera esta forma de interpretación entre las personas más cercanas en un quirófano (personal-paciente), si cada uno de nosotros fuera una piedra sin sentimientos, la cadena emocional se rompería, el paciente perdería la confianza en nosotros y por lo tanto no tendría la seguridad que necesita para pasar por el "mal trago" de una operación, recuperarse, y, el que paga las consecuencias siempre será el paciente, que sólo estará de paso. Somos parte de un engranaje muy necesario y útil. Somos la seguridad del paciente porque somos responsables de todo lo que le acontece mientras esté en nuestras dependencias y a nuestros cuidados. ¿Podéis ver el paralelismo con el traductor e intérprete? A través de la comunicación y nuestro buen y serio hacer nos ganamos a nuestros clientes, les demostramos que pueden confiar en nuestras facultades y les damos la seguridad que necesitan para seguir pidiéndonos encargos. ¿Es o no es?

1. Medir los daños 2. Entender las causas  3. Identificar las soluciones 4. Evaluar el impacto 5. Trasladar las evidencias hacia cuidados seguros













¿Cómo podemos darle seguridad a nuestros pacientes? Para nosotros el proceso de seguridad comienza con el recibimiento del paciente. Compartir una sonrisa siempre rompe el hielo. Presentarnos y comprobar si tienen toda la documentación y pruebas previas a la intervención necesarias es otro factor importante de seguridad. Preguntarles por sus nombres, apellidos, el motivo de su estancia en quirófano, alergias conocidas, acompañarlos hasta el quirófano es otro factor importante que contribuye a que el paciente se sienta seguro. Si se mantiene un contacto físico durante la comunicación, el éxito está garantizado. Todo es comunicación, todo trata sobre confianza entre dos personas, todo lleva hacia la seguridad del paciente que, en un momento dado de su vida, debe pasar por un lugar desconocido y amenazante.

La comunicación es el proceso mediante el cual el emisor y el receptor establecen una conexión en un momento y espacio determinados para transmitir, intercambiar o compartir ideas, información o significados que son comprensibles para ambos. Es un medio de conexión o de unión que tenemos las personas para transmitir o intercambiar mensajes.

Bien, lo dicho, la comunicación con los pacientes no sólo se da con palabras. Las expresiones no verbales y el silencio también forman parte de la comunicación.  Los profesionales debemos adquirir habilidades y destrezas para saber interpretar lo que un paciente nos quiere expresar, aún en ausencia de las palabras. Es importante establecer una relación de confianza y de ayuda, en la que haya disposición al diálogo y la escucha, utilizando una terminología clara y comprensible que facilite la comunicación y que permita identificar y satisfacer las necesidades del paciente. Con ello habremos aportado seguridad al paciente, porque todo lo que hacemos a continuación será en su beneficio, tanto para los pacientes como para el personal que los atienden.
Estoy orgullosa porque "mi" Hospital se preocupa por nuestra formación para atender y servir a las personas de las que vivimos: nuestros pacientes. 

Si queréis saber más sobre lo que aprendí, podéis consultar los siguientes enlaces: 
Seguridad del paciente. Os recomiendo su lectura. Muy interesante es el Modelo de James Reason: El queso suizo, que es aplicable a cualquier situación de la vida. JJ


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